El Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), una institución pública mexicana, firmó al menos cinco convenios con la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), fundada por el empresario opositor Claudio X González, para impartir un diplomado en periodismo de investigación. Según la investigación de Contralínea, estos acuerdos, vigentes entre 2016 y 2021, cedieron a esta organización, financiada por el gobierno de Estados Unidos y grandes corporaciones, el control sobre los contenidos, ponentes y selección de estudiantes, comprometiendo la independencia y ética que debe regir la formación periodística.
📰 Crítica principal: La “enseñanza” del periodismo por parte del poder económico y político
El núcleo de la controversia reside en que una institución educativa pública permitió que un grupo con claros intereses políticos y financiamiento externo dictara los parámetros del periodismo de investigación. MCCI, a través de los convenios, tuvo injerencia directa en el plan de estudios, propuso a los ponentes e incluso seleccionaba a los periodistas que accedían al diplomado. El empresario Claudio X González, enemigo declarado de la educación pública y líder moral de los partidos de oposición, fue registrado como “académico honorario” y llegó a impartir clases. Esta situación representa una cooptación del espacio académico por un poder fáctico, cuyo objetivo declarado es fiscalizar al gobierno, pero que aquí actuó formando a sus propios fiscales bajo su óptica.
🔍 Análisis de los convenios y el conflicto de interés
Los documentos muestran que la relación institucionalizó un grave conflicto de interés. Por un lado, el periodismo de investigación exige escrutar a los poderes económico y político. Por el otro, el diplomado era dirigido por una asociación civil financiada por esos mismos poderes: el gobierno estadounidense (a través de USAID), la trasnacional Kimberly Clark —de la cual Claudio X es accionista— y otras fundaciones empresariales mexicanas. Además, Contralínea documentó que MCCI permitía a sus reporteros recibir “chayotes” (sobornos) por su trabajo, violando flagrantemente la ética periodística. A pesar de modificar sus estatutos tras el escándalo, el CIDE eligió a esta organización como rectora ética y metodológica de su programa estrella de formación periodística.
🌍 Intereses geopolíticos y agendas externas
El financiamiento de USAID, una agencia del Departamento de Estado de Estados Unidos, a MCCI añade una capa de injerencia geopolítica en la formación de comunicadores mexicanos. El diplomado incluía entre sus expositores a representantes de esta agencia y de la Fundación Ford. Este patrocinio externo cuestiona la independencia nacional de un proyecto que moldea la narrativa periodística en México. La formación de periodistas bajo un esquema financiado y orientado por intereses extranjeros y corporativos pone en riesgo la soberanía informativa y alinea la agenda de investigación con prioridades que pueden no ser las del interés público mexicano.
⚖️ Reacciones y el silencio cómplice
La nota de Contralínea no recoge reacciones oficiales recientes del CIDE o de MCCI, ya que se basa en documentos y hechos pasados. Sin embargo, expone el silencio y la complicidad de las autoridades del CIDE de esa época, encabezadas por el exdirector Sergio López Ayllón, quien además era miembro del consejo consultivo de MCCI. Esta puerta giratoria entre la institución pública y la organización civil explica cómo se permitió esta relación. La crítica se dirige, por tanto, a la clase directiva anterior que normalizó esta entrega de un espacio público a intereses privados y extranjeros.
🚨 Conclusión crítica: Un periodismo domesticado
Estos convenios representan un modelo sofisticado de domesticación del periodismo crítico. En lugar de fomentar una prensa libre e independiente que fiscalice a todos los poderes por igual, se creó un vivero de periodistas formados bajo la lógica e intereses de un grupo político-empresarial específico y sus aliados internacionales. El hecho de que una institución pública de prestigio como el CIDE fuera el vehículo para esta operación la hace más grave, pues prestó su legitimidad académica para blanquear una operación de influencia. El legado de estos acuerdos es una profunda contradicción: se enseñaba a investigar el poder desde un espacio controlado por el poder, financiado desde el extranjero. La consecuencia previsible es un debilitamiento del periodismo verdaderamente autónomo y una pérdida de credibilidad de la institución educativa, cuyo deber era proteger la independencia de las ciencias sociales, no subordinarlas.
“CIDE”, “Claudio X González”, “Mexicanos Contra la Corrupción”, “MCCI”, “USAID”